ALGUNOS DATOS SOBRE SU HISTORIA MÁS REMOTA

Por José Antonio Pérez Navarro

1. Introducción

Nos encontramos con dos palabras para una misma realidad: hermandad y cofradía. Etimológicamente significan lo mismo: hermandad viene de germanus (hermano carnal) y cofradía viene de cum fratre (con el hermano). Pero una distinción se puede establecer y establecía ya el Código de Derecho Canónico, promulgado en 1917: "Las asociaciones de fieles, que han sido erigidas para ejercer alguna obra de piedad o de caridad, se denominan pías uniones; las cuales, si están constituidas a modo de cuerpo orgánico, se llaman hermandades…Y las hermandades que han sido erigidas además para el incremento del culto público, reciben el nombre particular de cofradías".
Este tipo de cofradías, normalmente, se erigían bajo la advocación de un santo, que era su patrono, y solían poseer una capilla en el templo parroquial que cuidaban con esmero y devoción para el mayor lucimiento de sus oficios. En la institución parroquial, generalmente, eran muy bien acogidas este tipo de cofradías, puesto que contribuían tanto al cuidado de los ornamentos del templo, como a la celebración del culto divino, cooperando con las limosnas a sufragar gastos de la fábrica parroquial. Por otra parte, la cofradía es considerada como el máximo exponente de la religiosidad popular, puesto que supuso un medio para que la población laica pudiera participar en una Iglesia demasiado jerarquizada y expresar su forma de entender la religión .
Respecto al origen de las cofradías no existe unanimidad, puesto que hay autores que señalan que estas asociaciones se remontan a la época de la reconquista, momento en el cual nacen las cofradías militares. Otros retroceden aún más en la historia y sitúan sus antecedentes en las corporaciones de oficios romanas –collegia- que tenían un fin religioso.
Entre los siglos XII y XIV se desarrollan las cofradías religiosas y gremiales, éstas últimas como consecuencia de “la progresiva consolidación de la formación económica y social europea de la Edad Media y de las relaciones de producción feudales” . Así mismo, en el siglo XVI se produce una gran expansión de las cofradías como consecuencia de la enorme inquietud religiosa de la época, que se ve fomentada por un Estado que se define confesional y que defiende a ultranza la religión como uno de sus pilares básicos.
Y es en este momento y bajo estas circunstancias cuando va a aparecer la antiquísima Hermandad que nos ocupa.

2. Creación de la Hermandad y los fines que perseguía

Desafortunadamente, no conocemos la fecha exacta de la fundación de “la Antigua Cofradía de la Santa Veracruz y Nuestra Señora de la Soledad” , ya que no se conservan las actas y constituciones iniciales, ni su primer libro de cuentas. El motivo de dicha falta es relatado por los mismos cofrades en 1759, en la solicitud que realizan al Arzobispado de Toledo para la aprobación de unas nuevas Ordenanzas:
“Y assi digeron que por quanto esta Cofradía con el titulo de la Santa Vera Cruz y al obsequio de Maria Santisima de la Soledad se halla instruida y fundada en la Parroquial de el Señor San Pedro de esta dicha villa de Yunquera de Antiquisimo e inmemorial tiempo… vaxo la creencia de tener sus especiales Ordenanzas y Estatutos, los que aviendose buscado en el archivo de esta Parroquial y no hallandose, ni pareciendo de presente por el transcurso de dicha Antigüedad, y por la razon cierta, publica y notoria que todos tienen de el dispendio de papeles que en esta villa y sus cercanias se causo en el saqueo publico y notorio de el passo de los exercitos en los años de setezientos y seis y mill setezientos y diez, desde cuio tiempo han faltado y faltan en los Archivos tantos papeles e instrumentos” . Es decir, que esos documentos desaparecieron durante algún saqueo provocado por las tropas del bando borbónico o austriaco durante la Guerra de Sucesión (1700 – 1713).
Tampoco hemos hallado noticias de la existencia de otras fuentes que hagan mención alguna del momento de su aparición. Todas las pistas seguidas nos indican que podríamos haber encontrado documentación sobre esta cofradía en el Archivo Diocesano de Alcalá de Henares ya que, durante los siglos modernos, los visitadores eclesiásticos que acudían a nuestro pueblo venían de la sede alcalaína. Lamentablemente, este archivo desapareció en un devastador incendio sufrido en agosto de 1939.
A pesar de ello, nos inclinamos a pensar que sus orígenes se remontan a mediados del siglo XVI. Muy bien podría tratarse de una fundación nacida al calor del espíritu contrarreformista que se extendió por la Europa Católica –y especialmente por España- Tras el Concilio de Trento (1545-1563), al igual que otras muchas hermandades y cofradías religiosas surgidas en nuestro país durante esta época y que fueron vistas con muy buenos ojos por Roma. No en vano, durante la segunda mitad del siglo XVI se produjo el gran movimiento de fundación y auge de las cofradías del Crucificado .
También parece traslucirse esta idea de la lectura de un “libro de cuentas del Cabildo de Nuestra Señora de la Vera Cruz” que sí ha llegado hasta nuestros días. Este viejo tomo, encuadernado en un ajado pergamino, abarca en sus 197 folios el período comprendido entre 1593 y 1628, y parece tratarse del segundo tomo de las citadas cuentas. Al final de este volumen encontramos un interesantísimo inventario de las pertenencias que tenía la Cofradía en el año 1594 y, entre otras muchas cosas, citan Las Ordenanzas del Cavildo

En cuanto a los fines que perseguía su fundación, podemos afirmar que, de igual manera que otras muchas hermandades o cofradías religiosas de su estilo, la de Ntra. Sra. de la Soledad de Yunquera pretendía reunir a un grupo de hombres y mujeres en torno a sus símbolos –la cruz de cristo y la imagen de su madre- con la doble intención de dar testimonio de su fe, a través de sus procesiones y funciones religiosas, y ofrecer ayuda caritativa a todos sus miembros. Sobre todo cuando un hermano estaba gravemente enfermo, y más aún si fallecía, pues en tal caso era velado y asistido por el resto de los cofrades de la Hermandad.
Los sencillos objetivos que perseguían estos hijos de Yunquera se manifiestan claramente en el citado escrito que dirigen a Toledo para solicitar la aprobación de sus Nuevas Constituciones:
“.. de antiquísimo e inmemorial tiempo, aviendo corrido cumpliendo sus cargos e institutos y santos fines de su buena costumbre, limosnas de los hermanos y administración de sus cortos bienes, con el buen gobierno y dirección al maior culto de Dios Nuestro Señor y servicio de la Vera Cruz y de María Santísima de la Soledad, conforme lo practicaron y han executado los mui muchos hermanos y cofrades passados y antiguos y tan decorados de esta villa, de cuia gran copia se ha compuesto y ha constado siempre esta tan piadossa y laudable Cofradía.. ”

Lo que nos parece verdaderamente importante es el hecho de haber podido recuperar, para el conocimiento de los hermanos y hermanas de la Antigua Cofradía de la Santa Veracruz y Nuestra Señora de la Soledad y de cualquier otra persona que pueda estar interesada en la historia de la misma, las Ordenanzas que para su buen funcionamiento fueron aprobadas allá por el año de 1759 y que, gracias a la ayuda del archivero responsable en aquel centro, el padre Dionisio Antón Díez, hemos hallado en el Archivo Diocesano de Toledo.

LA HERMANDAD DE NTRA. SRA. DE LA SOLEDAD, LA QUINTA ANGUSTIA Y DEL CRISTO DE LA VERA CRUZ DE YUNQUERA DE HENARES Y SU PROCESIÓN DEL SANTO ENTIERRO

Por Eugenio Molina Navarro.

Desde 1993, la Hermandad de la Soledad (como es popularmente llamada por todos los vecinos de Yunquera), el Ayuntamiento y la parroquia de San Pedro Apóstol decidieron fomentar la celebración de la Semana Santa y elaborar un programa de actos para conmemorar la muerte y resurrección de Jesucristo de la manera más digna posible.

La Hermandad de la Soledad ha incorporando numerosas iniciativas. Ejemplo de ello es la arriesgada decisión que se tomó de invertir en la formación musical de un grupo de chavales para crear una Banda de Tambores y Cornetas en 1994. Tan bueno ha sido el resultado que no sólo tocan en Semana Santa, sino que el Ayuntamiento y la parroquia cuentan con ellos en muchas otras ocasiones, e incluso se les ha llamado para participar en festividades de otros pueblos. Otra novedad es el hecho de que en los últimos años la Hermandad se ha impregnado de juventud. Montones de niños esperan con ilusión la llegada de la Semana Santa por el simple hecho de vestirse de capuchinos y portar una cruz, tocar en la banda, o simplemente llevar un pañuelo del santo al que sienten aprecio, transmitiendo así la devoción a las nuevas generaciones y asegurando la continuidad de la Hermandad en el futuro. Actualmente la Hermandad cuenta con 275 hermanos y hermanas.

Los actos propiamente organizados por la Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad y Quinta Angustia y del Cristo de la Vera Cruz comienzan el Domingo de Ramos. La Junta Privada, formada por el Párroco (como Abad), el Alcalde o Prioste, dos Mayordomos, cuatro Diputados, el Secretario, el Tesorero y el Alguacil; se reúne para tomar los acuerdos oportunos y transmitírselos después al resto de hermanos en Junta General. En ese momento también se nombra a los hermanos encargados de las distintas tareas llevadas a cabo en las procesiones que se van a celebrar los sucesivos días: Capataces, costaleros, faroles, cruces de madera, cruz guía, estandartes... Todos estos puestos han quedado designados previamente en los ensayos que realiza la Hermandad para que las procesiones salgan de la mejor manera posible.

A continuación todos los hermanos y hermanas se dirigen a la Ermita de la Virgen de la Soledad, santuario de la hermandad donde se guardan las imágenes que ésta posee. Desde allí se realiza el traslado procesional de los pasos a la parroquia. Las imágenes que desfilan, por orden de salida, son:

-Jesús de Medinaceli: Talla de madera de recién adquisición, estrenada en la Semana Santa de 2004, pero réplica idéntica de la anterior. La única diferencia es que la nueva tiene mucho mayor porte, para estar acorde con el resto de imágenes que desfilan. No podía faltar en la Semana Santa yunquerana este Cristo, tan venerado en toda España y al que, al menos en Yunquera, mujeres y jóvenes (precisamente encargados ellos de su carga) le tienen especial cariño.

- Cristo de la Flagelación: También conocido como “Jesús Atado a la Columna”. Para muchos es la imagen más sobrecogedora que desfila por las calles de Yunquera. Sin duda alguna el escultor supo recoger como nadie la expresión de dolor que tendría Jesucristo en ese momento. Además su anatomía es impecable.

- Jesús Nazareno: También llamado en Yunquera “Jesús con la Cruz Acuestas”. Probablemente la más pesada de todas las imágenes que salen en procesión este día, y como no, también de gran belleza. Queda patente al mirarla el cansancio que debió sufrir Jesucristo portando aquel madero.

- El Cristo de la Vera Cruz o “El Crucificado” sin más. Se trata de la imagen más realista de todas. En ella observamos un Jesucristo verdaderamente delgado, en las últimas de su vida. Habitualmente es portada también por hermanos jóvenes, más altos que los que cargan a Jesús de Medinaceli. Para la Semana Santa de este mismo año está prevista la adquisición de una nueva talla del Cristo de la Vera Cruz, realizada por los talleres de artesanía en madera “Arte Martínez” de Horche. La imagen actual posee ya tal fragilidad que salir con ella en procesión es asumir un imprudente riesgo.

- La Virgen de la Soledad es el último de los pasos. La imagen “titular” de la hermandad recibe igualmente el nombre de “La Quinta Angustia”. Fue recientemente restaurada (año 1999) resultando una magnífica talla, poco frecuente en nuestro país: Jesucristo, ya muerto, yace sobre los brazos de la Virgen. Su contemplación no deja indiferente a nadie, y menos a sus cofrades, que la admiran con un fervor especial.

Además, en el desfile, cada imagen va escoltada por su estandarte (todos ellos pintados por vecinos de la localidad), dos faroles y varias cruces. Encabezando la procesión marchan una espléndida Cruz Guía parroquial, de plata, y el Estandarte Madre de la Hermandad, símbolo de la misma. Se trata de un plano medio de la antigua imagen de Nuestra Señora la Virgen de la Soledad, pintado por Elena Navarro Dongil, hija de Yunquera.

Es tradición que en esta procesión del Domingo de Ramos los hermanos vistan de calle, pues es la única que se hace bajo la luz del sol.

Una vez llegan los pasos a la parroquia se lee el Pregón de Semana Santa. Se trata de otra de las novedades que incorporó la Hermandad en 1994. Los oradores han venido siendo hombres y mujeres, hermanos o no, que con su buen hacer y mejor voluntad dan la bienvenida a todos los vecinos a unas de las fechas más importantes del año litúrgico cristiano. En los últimos años, viene siendo habitual que el Coro Parroquial colabore con la hermandad en este acto.

También viene siendo habitual en este día la proyección de un pase de diapositivas referentes a la Semana Santa del año anterior, realizado por el prestigioso fotógrafo de la localidad Pablo Collado y colaboradores, al que puede asistir todo el que quiera.

Los actos continúan el Jueves Santo: el día del Amor Fraterno. La Hermandad de la Soledad colabora con el pueblo este día con la organización de procesión. En ella desfilan todos los pasos descritos anteriormente, sumándose además las hermanas de la Dolorosa, ataviadas de negro, con mantilla y peineta, haciendo cortejo detrás de su imagen. Los hermanos y hermanas de la Soledad, que antes han podido disfrutar de una limonada, se visten de capuchinos y ocupan sus puestos correspondientes, de modo que cada imagen posee generalmente un estandarte, dos faroleros, varios niños portadores de cruces de madera, sus costaleros y el capataz, encargado de coordinar el movimiento de los costaleros. Abriendo la procesión desfila la Cruz Guía y el estandarte de la hermandad. Tampoco podemos olvidar a la banda. El recorrido, bastante largo, discurre por las calles céntricas del pueblo y durante el mismo los pasos se detienen en balcones engalanados donde se les dedican bonitas y emotivas saetas. Para algunos, esta es la procesión que más les gusta.

El Viernes Santo, los hermanos que acompañan al paso del Cristo de la Vera Cruz se reúnen a las 11 de la mañana para sacarlo en el Vía-Crucis. Detalle curioso es que los costaleros han de arrodillarse para sacar al Cristo de la iglesia. Ya caída la noche, se realiza el traslado procesional de los pasos desde la iglesia parroquial hasta su ermita. Es costumbre que los vecinos acudan con velas a esta procesión. A su término se realiza la subasta de los brazos, los estandartes y la cruz guía. Finalmente, a las doce de la noche tiene lugar la procesión del Santo Entierro, que se describirá más adelante.

El Domingo de Resurrección los hermanos se juntan en la ermita antes de la Eucaristía para rezar un padre nuestro por sus camaradas fallecidos. Después, los más jóvenes cargan el paso de Jesús Resucitado, que sale, acompañado de los hermanos/as y de la banda, en busca de su madre, la Virgen María, que simultáneamente ha salido de la iglesia. Cuando se encuentran sucede la suelta de palomas, el volteo de campanas y a la virgen se la retira el manto negro, señal de luto. El aplauso sincero y las caras de felicidad que acontecen lo dicen todo. Ambas imágenes salen entonces juntas hacia la iglesia, para comenzar la eucaristía. Se trata de la Procesión del Encuentro.

La andadura de la Hermandad acaba el Domingo de Cuasimodo (segundo domingo de pascua). Los hermanos y hermanas se reúnen en junta general para hacer balance de la Semana Santa y nombrar los cargos para el año siguiente. Este nombramiento se hace por orden de lista, estando ésta elaborada en función de la antigüedad de los hermanos o hermanas. Después, se invita a todo el que quiera asistir a un refresco (siempre y cuando la hermandad disponga de fondos).

Cabe destacar que, tal y como rezan los estatutos, “La fundación de esta hermandad o Cofradía se hizo para fines Piadosos y de Caridad” y así queda patente en muchas de las obligaciones de los hermanos. No tiene sentido enumerarlas aquí todas, pero, por citar algunas, están obligados a asistir a misa el día de la Paz (24 de Enero) y el del Santo Ángel (1 de Marzo), ambas celebradas por los difuntos de la Hermandad. También se hace una donación económica a la familia cuando fallece un hermano o hermana, su cónyuge o sus hijos. Un último ejemplo es que cuando un hermano cae enfermo y se le administra el Santo Viático tiene derecho por diez días, si lo necesita, a que le acompañen dos hermanos, por la noche, por si lo necesita para cualquier cosa. Estos hermanos son designados por orden de lista. Además los estatutos reflejan que los fondos de la Hermandad no pueden destinarse a usos profanos.

A continuación se resumen las funciones que desempeñan los distintos cargos de la Junta Privada:

- El Prioste está obligado a asistir a todos los actos propios de la Hermandad (portando la cruz) y manda pasar lista al secretario cuando y donde cree conveniente. Habitualmente se pasa lista en las misas del Santo Ángel y de la Paz, en las Juntas Generales y en las procesiones. Cuando un hermano se ausenta en uno de estos actos sin motivo justificado debe pagar una multa simbólica.

- La obligación de los Mayordomos es salir a cobrar la cuota a los hermanos (6 euros anuales) y pagar todas las necesidades gastos de la Hermandad. Tradicionalmente se encargaba de las llaves del arca de la cera y de sacarla para las procesiones, las misas de la Paz y del Ángel. Uno de ellos será el Hermano Mayor, quedando de diputado para el año siguiente.

- El Secretario lleva el diario de las actas y las cuentas. Comunica los cargos cada año, pasa lista cuando lo ordene el Piostre y avisa a los que tenían que asistir a los enfermos.

- Los diputados deberán asistir a todas las juntas privadas.

- El alguacil debe avisar a la Junta el Domingo de Ramos y el de Cuasimodo o cualquier otro día si así lo estima el Prioste. Debe tocar la campanilla para dar conocimiento del fallecimiento de algún hermano o hermana. Si el entierro fuese por la mañana, tocará la tarde anterior; si se hace por la tarde, tocará antes del amanecer. Además avisará del mismo modo la noche anterior a las misas de la Paz y del Santo Angel, así como a las Juntas Generales.

- Otro cargo no perteneciente a la Junta Privada pero de igual importancia es la Hermana o Hermanas Ermitañas. Se encargan del cuidado y aseo de la ermita, así como de guardar la ropa de la Virgen de la Soledad y vestirla cuando sea necesario.

Prioste, Mayordomos y Diputados son relevados cada año por orden de lista. Secretario, Tesorero, Alguacil y Ermitañas son cargos fijos todos los años mientras no se tome otro acuerdo en Junta General.

LA PROCESIÓN DEL SANTO ENTIERRO.

Pero si hay un momento que gran parte de los hermanos y vecinos esperan con especial entusiasmo, ese es la Procesión del Santo Entierro. Comenzó su andadura a principios de los años noventa y desde entonces no ha hecho más que incorporar novedades para conseguir una mayor solemnidad. Comienza a las doce de la noche del Viernes Santo. Los Hermanos, ya vestidos y sin capa blanca (señal de luto) buscan al señor párroco en la iglesia, y se dirigen a la Ermita de la Virgen de la Soledad, donde dará comienzo la procesión. En un principio, los hermanos más altos sacaban al Cristo de la Vera Cruz, sin anda, envuelto en un sudario, uno en cada esquina del madero. No se trataba simplemente de llevar la cruz al paso de la banda, sino que el movimiento que estos hermanos transmitían a la cruz era sobrecogedor, era como un “baile de la muerte”. El resto de Hermanos formaban el cortejo fúnebre, realizando dos filas a cada lado de la calzada. Desde entonces, todo han sido novedades. La primera, y quizá la más importante, fue la incorporación de antorchas. Se crean así dos filas de fuego alrededor del difunto, iluminándolo en su camino al sepulcro. En principio se utilizaron antorchas de cera, de un solo uso, que luego han sido reemplazadas por antorchas de parafina líquida, permanentes y mucho más funcionales. Un año, varios hermanos, de forma anónima, decidieron hacer peregrinación, acompañando a Jesús en su muerte, con cadenas en los pies, y cargando su misma cruz. Esta iniciativa se ha mantenido hasta ahora. También se incorporó la banda a esta procesión.
Cada año, la afluencia de vecinos aumentaba. Sin importar el frío de la madrugada, se sumaban a los hermanos en absoluto silencio, porque, si por algo se caracteriza la procesión, es por el respeto con el que se asume por parte de todos un acto tan relevante Como es el entierro de Nuestro Señor Jesucristo. Los últimos años este acto se ha realizado en la plaza del Palacio de los Mendoza. El cuerpo de Cristo yaciente ocupa el centro y los hermanos que forman el cortejo lo rodean formando un gran circulo, donde tendrá lugar la acción. Finalmente todos llegan a la iglesia parroquial, siempre en absoluto silencio, donde el párroco pronuncia las palabras finales. Comienza entonces el Sábado Santo, día de silencio y oración ante el sepulcro llevado a la iglesia parroquial.
Para la Junta de la Hermandad no pasó desapercibido el creciente interés por esta procesión y decidió adquirir una nueva talla destinada específicamente a este fin y más acorde con las circunstancias. Así, desde el año 2000 la Hermandad dispone de “El Santo Entierro”. Una escultura de Cristo yaciente, de grandes dimensiones, elaborada por una mutua colaboración del escultor J. A. Aznariz en Madrid y los talleres de artesanía “Arte Martínez” de Horche. Más tarde se compró una urna de cristal para su protección, que se retira cuando la imagen sale en procesión. Para su carga se necesitan cuarenta costaleros. Los interesados se lo hacen saber al secretario, que les avisa días antes de la procesión para ensayar. No se limitan a cargar el paso, también lo levantan a pulso cuando así lo ordena su capataz, a toque de corneta del encargado de la banda. En ese momento también las antorchas se elevan al cielo.
Merece la pena venir a Yunquera para contemplar esta procesión, donde la espectacularidad se da la mano con la solemnidad y el fuego se conjuga con el silencio desgarrador, únicamente roto por el arrastrar de las cadenas de los peregrinos. La Hermandad no ha escatimado en esfuerzos para difundir la Semana Santa yunquerana, y en especial esta procesión, elaborando carteles que llegan hasta la provincia de Madrid.
Todo este esfuerzo que realiza la Hermandad no es en balde. Lo recompone ampliamente la satisfacción de saber que algo se ha hecho bien y con esmero y devoción. Sin embargo, en la Hermandad gustaría dar un paso más y conseguir que esta última procesión sea declarada Fiesta de Interés Turístico Provincial, impregnando la adquisición de este rango a todo el resto de la Semana Santa yunquerana. Sinceramente, Yunquera, siempre comprometida con sus tradiciones; y la Hermandad, por su esfuerzo y dedicación, lo merecen

LA HERMANDAD DE LA VERA CRUZ Y NTRA SRA DE LA SOLEDAD DE YUNQUERA DE HENARES